La mejor postura ante todas aquellos volubles y lábiles, escarceos amorosos.
Es lindo apreciar a una pareja acarrazarse y acaramelarse entre sí, pero, a la vez, es triste por el hecho de haber perdido ambos, su esencia e independencia emocional.
La expresión de 'la media naranja' es una falacia total a la cual se la ha romantizado groceramente para hacernos sentir incompletos... como sí, todos nuestros logros, sueños, gustos, e idiosincrasia, no valieran ni una mirrusca al 'no tener con quien compartirlos'. Se nos encasqueta desde la edad adolescente a autodespreciarnos, haciéndonos creer que somos un bicho raro sí no tenemos novia/o, y eso, nos hace marmelar ideas ansiosas por querer lograr ese objetivo sin detenernos a pensar 'el porqué de ese afán insustancial' imbuido por albuznaques precozes, o padres biempensantes.
Una pareja amorosa, siempre será un comodín: la solemos utilizar para ser nuestro paño de lágrimas; una áncora para refugiar nuestra ansiedad a la soledad; y un efugio para deshacernos de responsabilidades y realizaciones personales a largo plazo.
Las personas que sufren habitualmente por este tipo de cuestiones caen siempre en un crasa creencia: creer que la soltería los llevará a un vacío existencial y donde la única vía de escape para llenar ese espacio, es integrarse fugazmente a la vida de otra para estar "a salvo". Nada más alejado de su idilíca esperanza, de ahí, vendrán muchos más problemas: violencia entre pareja, embarazos "no planeados", incomprensión, discordias por ideales, etc.
Esto puede sonar como un cliché pero tiene mucho sentido: NO necesitamos a nadie para tener que depositar superfluamente, nuestra diligencia emocional.
No hay nada mejor que la libertad sentimental.
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