¡NO! estoy loco (parezco estarlo por ciertas cosas que suelo escribir) pero, nanay... (simple estigma).
Vuelto y repito: NO estás lunática/o, simplemente, necesitas desahogar emociones o sentimientos reprimidos por razones personales.
Me considero una persona sumamente consciente como para animar (siendo yo un propio paciente) a acullir al psicólogo en caso de necesitarlo 'en serio'.
Advierto: un psicólogo NO va a ser tu nuevo conocido ni tú amigo. Es un guía profesional el cual estará cerciorándote conforme vaya conociendo qué tipo de problema está aquejándote a nivel cognitivo. Si vas con la idea de: “Necesito a alguien quien sea mi nuevo paño de lágrimas” o “Sólo quiero tener una charla tal y como la tendría con mi mejor amigo”, terminarás decepcionado. La psicología no funciona así.
Quien realmente está sufriendo entenderá que no hay mejor vía de escape emocional al estar presente en la sesión. En mi caso particular, me está ayudando una psicóloga; ella suele ser muy cándida, atenta, candorosa y simpática... Incluso me gusta; es muy joven y guapa (usa anteojos rimbombantes como toda una profesional).
Recuerda: el carácter de tu terapeuta debe siempre ser así. NO está bien que el mismo, se crispé, intenté manipularte, obligarte, ni te juzgue en nada. Tú no acudes a su espacio terapéutico para sentirte igual de criticado-juzgado que afuera con todo mundo.
Posiblemente te estarás preguntando: ¿Qué se siente la primer vez cuando estás en su consultorio o inclusive casa?
Te seré sincero: vas a experimentar nervios, y no por el hecho de saber que te van a vacunar, sino más bien, por ir a expresar pensamientos, emociones, miedos, inseguridades, o autocríticas ante un completo desconocido. Sin embargo, CRÉEME, conforme el terapeuta te vaya haciendo preguntas 'muy simples' sobre tú vida al principio, irás agarrando confianza, y partir de ahí, comenzará tu proceso terapéutico.
Tanto como él o ella se comprometan a seguir atentamente tu caso, también debes estar dispuesto a cumplir con las tareas. Esto es lo más importante porque después de todo, tú eres la interesada/o en sanar esas heridas mentales.
Habrá recaídas durante el proceso; días en los cuales no puedas estar sereno al estar en pensando en el terapeuta (a mí me pasó) debido a la transferencia emocional; y también, momentos en los que descubras aquellos sesgos tan putridos en tu mente.
¡Te deseo lo mejor de bona fide!
¡Mucha suerte y a sanar la mente!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario