Desde la puericia te odian si eres inteligente, y te desprecian si eres tonto. NO se pueden permitir matices grises. Todo debe ser blanquísimo o nigérrimo, y eso, provoca un 'superfluo conflicto' contigo mismo.
¡Qué maquiavélica manera de provocar un sinfín de futuros pacientes con severas inseguridades y trastornos mentales!
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