No puedo contarte con puntos y comas sobre todo lo que aconteció. Simple y llanamente, dejaré fluir la anécdota tal y como mis simples reminiscencias me vayan guiando.
Septiembre del 2020:
Una noche silente (y quizás lluviosa), me encontraba sentado en un momento de ataraxia escuchando música japonesa transmitida a través de la estación de radio: FM HANAKO 82.4 (cuyas transmisiones las hace desde la prefectura de Osaka [lugar donde nació 森高千里]). La seleccioné de manera azarosa sólo por el simple hecho de tener algo para distraerme del estrés y fárrago mental que tanto me ofuscaba.
Estando un "tanto" concentrado en la música, inopinadamente empezó a sonar una flauta dulce para seis segundos después escuchar una meliflua voz cantar:
"Watarase, bashi de, miru yuuhi wo"
"Anata wa totemo suki datta wa".
A decir verdad: pasé a ignorar sutilmente la melodía para poder concentrarme en mi actividad principal, sin embargo, cuando aquella cantante desconocida encetó a entonar la flébil parte:
"Dare no sei demo nai"
"Anata ga kono machi de"
"Kurasenai koto wakatteta no"
"Nando mo nayanda wa"
"Dakedo watashi koko wo"
"Hanarete kurasu koto dekinai".
¡Me pasó a interesar y gustar por el sentimiento que le pusó!.
¡Ostras!
Esto me llevó a grabar de manera trepidante gracias a la App Mobizen, el magnífico y nostálgico: SOLO DE FLAUTA. El que yo registrará canciones era una práctica sumamente esporádica, empero, esa vez, fue la excepción. Por gran suerte, tenía registrada la mitad de aquella arcana melodía. Consiguiente, siguió la próxima canción que originalmente sigue en el tracklist del álbum siendo 'Sayonara Watashi no Koi': una canción rock-pop bien enérgica y boyante.
Yo estaba extrañado... algo confundido por esa canción tan espontánea que había llegado a mis oídos a través de esa serendipia radiofónica. En algún momento recordé ese pensamiento escuchando 'The Remains of My Love -The Sunset Sky Part V-':
«Tiene que haber algo en el pop japonés noventero, no sé, quizás 'haya artistas femeninas que interpreten baladas cómo esta' pero por la barrera del idioma, me será casi mposible afacerme a ello».
Minutos después de haber escuchado a aquella cantante (cuya voz era magistral), me metí al sitio web oficial de la estación para ver sí podía encontrar el título de ambas pistas, pero fue en balde debido a que la página era 'ininteligible': no pude traducirla ni encontrar un historial de canciones. Estuve en ascuas por saber 'cuál era esa hermosa canción' pasando a formular una pregunta en YAHOO! Respuestas (cuando aún existía)... Siendo un completo erial.
Siendo otro día, se me ocurrió optar por subir el vídeo a mi canal de YouTube sólo para ver sí el detector de Copyright me daba el nombre de la pista; es extraño, al momento de publicarlo parecí perder el interés por no saber sí esa semilla iba a dar sus frutos.
Dos semanas tuvieron que pasar para apenas y acordarme de un asunto al que parecía haberle pasado la esponja. Estando remasterizando unas canciones (tal vez de Pink Floyd) en un pispás ¡recordé que había publicado un vídeo en mi canal y mi curiosidad hizo mermar mi paciencia!: Abrí una nueva pestaña; seleccioné el marcador de YouTube; fuí a mis vídeos, y ahí estaba la grabación. Dí click sin ningún miramiento, comenzó a reproducirse y llendo leer la descripción: ¡aquella semilla pareció dar su fruto!. El título e intérprete estaban registrados en su alfabeto original [kanji] pero, sin dilación, accedí al vídeo promocional y... ¡Comenzé a mirarlo!.
Mis primeras impresiones tajantemente fueron: «¿¡Se trata de un grupo femenil!?» en vista de mirar a la cantante (cuyo estereotipo de 'todas se parecen', hizo confundirme) en diferentes ángulos sentada en el piano y en la batería. No tardé más de dos minutos para darme cuenta que se trababa de una sola persona, un joven talento. Finalmente pude saber el título: ʼWatarase Bashiʼ que traducido al español sería algo como: 'El Puente Watarase'. Prontamente también supe el nombre de la bonita cantante: Chisato Moritaka.
Me sentía extraño por estar indagando en ignotos territorios músicales y a su vez era 'emocionante': ¡por fin algo nuevo!.
En algún punto me pregunté: ¿es escible que mi familia sepa sobre mi incipiente gusto por esta nueva artista?...
Del lado derecho de la página me salió en recomendaciones su álbum completo lanzado en 1993 titulado: LUCKY 7, y sin tantos miramientos, pasé a escudriñar someramente el tracklist. La portada me dió una impresión muy buena, es decir: el aspecto tan juvenil y tierno que transmitió la jovial protagonista me pasó a... 'gustar' (por no decir enamorar).
.jpeg)
No podía quedarme a contemplar su otrora belleza debido a que yo buscaba y quería conocer 'su calidad músical'. Fue innegable el hecho de ser música 'sofisticada', no obstante, al ser algo totalmente diferente y desacostumbrado: perdí el interés de seguir escuchando el álbum.
Un día en noviembre navegando por la página web de vídeos por excelencia, aquella cantante (que sinceramente no tenía la intención de volver a escuchar su música) volvió a aparecer. Ahora en una presentación en vivo donde sufrió un divertido desliz. El tema que tripudiaba y cantaba regocijadamente era ʼ17saiʼ. ¡Su puesta en escena me cautivo de nueva manera tanto así que le dí 'me gusta' al vídeo!.
Aún me resistía a tratar de descubrir su música debido a que quería seguir descubriendo grupos de rock. No obstante, fue a finales de diciembre del año 2020 cuando el PV [vídeo promocional] de la canción titulada: ʼDAITEʼ me hizo decir definitivamente:
«Chisato... no sé, tiene algo, algo que... que... 'me gusta'... mírala Juan, ¡sabía tocar la guitarra!. ¡Sabe bailar!. ¡Su voz es hermosa!. ¡No todas las japonesas tienen rasgos tan sui géneris como ella!... ¡SOLO DALE UNA OPORTUNIDAD!».
Y esa jouska [charla mental] la pasé a considerar, en serio.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario